12
ago 12

Overdose, un punto de vista alternativo a las causas de esta crisis

Muchos documentales, artículos, películas y conversaciones ha habido sobre las causas y los responsables de la actual crisis; la cual más que transitoria parece parmanente. La desregulación de los derivados, la avaricia y el descontrol de Wall Street y de los banqueros, los constructores y especuladores del inmobiliario… Sobre ellos se ha hablado mucho, sabemos bien qué parte de la responsabilidad cae sobre sus hombros. En cambio, de lo que no se hablaba tanto es de las malas decisiones políticas, aunque eso está cambiando a pasos agigantados. Da la sensación que esta crisis sólo puede ser culpa de aquellos que parecieron enriquecerse, pero yo me pregunto: ¿qué hay de los gestores públicos?

Este documental nos da otro punto de vista, el de la responsabilidad de aquellos que controlaron la política monetaria durante la burbuja y después el fomento de los planes de estímulo durante la primera fase de la crisis, planes que han sido, en gran parte, las causas de la consecuente y actual crisis de deuda que vivimos especialmente en España.

Puede que Overdose esté algo sesgado, pero yo aún no he visto un documental sobre esta crisis realmente objetivo. Muy centrado en EEUU, pero es que es de 2010, de mucho antes de que se hablara de los problemas europeos. Si bien, se hace una mención bastante interesante a lo duro que será, y está siendo, 2012, y a las dificultades que tendrán los gobiernos por su alto endeudamiento.

No hace meción a los derroches de dinero público más allá de los planes de estímulo, pero es que en 2010 la corrupción y la megalomanía de los políticos no era la moda.

Sea como sea, merece la pena verlo para comprender cómo las decisiones políticas que intervienen la economía pueden llevar a duras consecuencias cuando se acaba el dinero gratis. Ejemplos tales como la intención de aumentar el número de propietarios de viviendas o de mantener la industria del automóvil hace unos años.

La conclusión que podemos sacar de esto es que la economía es algo vivo que es difícilmente controlable a largo plazo.

He encontrado una versión con subtitulos en español, espero que lo disfruteis.

Sobredosis from Horatiux on Vimeo.


18
may 12

La culpa ya será de alguien, y si no, de otro

Volvemos a revisar el déficit de 2011, al alza, otra vez. No nos preocupemos: somos un país serio con algún problemilla que otro, sin embargo, la culpa claramente es de Grecia.

Esos pobres desgraciados no tienen suficiente con destruir su país que, yo aún no sé cómo, se las han apañado para subir nuestra prima de riesgo, y, seguramente, hasta sean culpables del paro, porque, cuando el comodín que era culpar al anterior se está agotando, el actual gobierno se tiene que buscar otra excusa para explicar lo mal que van las cosas aquí, no vaya a ser que la gente empiece a pensar que la culpa es del gobierno.

Contrastemos en el tiempo: el déficit del Estado era culpa de Zapatero, pero el de Madrid… “la vida es así”, “las cosas están muy mal”… quién sabe, igual encuentran dinero por alguna parte, total, han tardado meses en descubrir que a final de año les faltaba aun más de lo anunciado, debe ser que el contable no es muy bueno, será griego.

Todo esto, que ya es preocupante por sí solo, nos lleva a otro asunto más grave si cabe: ¿dónde se ha ido el dinero de los aumentos de impuestos?¿Cómo hemos podido gastar tanto con tanto recorte? En serio, yo quiero saber en qué se va el dinero, porque no lo entiendo. Aún no se de nadie que sepa en qué gastan el dinero de nuestros impuestos en España, lo único que nos dicen es que las cosas fueron peor de lo esperado, lo cual, no nos engañemos, suena más a excusa que a explicación

Llevamos proclamando la austeridad tanto tiempo que ya la hemos aceptado como necesaria, pero no se plasma, todo se queda en propaganda y peores servicios, y ello sin que se cumpla el resultado, es decir, no estamos gastando ni menos, ni mejor. Si a esto le unimos los desplantes que hacemos a la UE decidiendo, unilateralmente, que vamos a tener en 2012 un déficit mayor del pactado, el resultado es que nuestra imagen no mejora, que no se genera confianza, y que no va a bajar la prima de riesgo. Es decir, la culpa de nuestros problemas es nuestra, ni de Grecia, ni del Euro, ni de la situación internacional, ni de los malvados mercados, solo nuestra: hemos ido a clase sin los deberes hechos y nos han pillado. Dejemos de una vez de buscar culpables, los mercados son listos, saben cuando se les intenta mentir, y no les gusta; a los inversores se les convence con realidades, no con discursos políticos.

Por suerte, hoy también hay buenas noticias para España: esta notificación ha salido el mismo día en que Facebook salió a bolsa, por lo tanto toda la prensa económica internacional estaba a otros asuntos. Hoy no somos la noticia del día, hoy damos vergüenza, pero no en los titulares.


03
may 12

España: el dolor del mundo

Estamos de nuevo en recesión. Mientras nuestros socios Europeos capean como pueden la crisis, aunque los problemas de algunos se ven venir de lejos, nosotros hemos tenido una contracción del PIB del 0.3%, sigue creciendo el desempleo, en especial el de los jóvenes que ya supera el 50%, nuestros bancos siguen en problemas y el bono a 10 años roza el 6%. Sin duda no es una situación bonita.

Sin embargo, el problema de España no es solo nuestro problema. Con los países emergentes ralentizándose, con la recuperación de EEUU demasiado frágil que se une a los problemas que asolan Europa entera y la incipiente crisis energética, el que una economía tan grande como España caiga es un problema global que puede poner a nuestro país en los libros de historia como la causa de que esta crisis durara, al menos, otra década.

No es sólo nuestro problema pero si nuestra responsabilidad. Estamos hablando de que queremos vivir en un país prospero, sin paro y con oportunidades cuando el discurso real tendría que ser que somos un gran problema para la economía mundial, demasiado grandes para ser rescatados, demasiado grandes para caer. Cuando ciertos sectores de la sociedad siguen hablando de mantener el estado del bienestar o nuestros derechos adquiridos, nadie habla de las responsabilidades que tenemos hacia Europa y hacia el mundo. Cuanto más nos retrasemos en arreglar la situación, peor lo pasaremos, no nos quepa duda; y junto a nosotros, también lo pasarán mal el resto de países que si hicieron bien sus deberes pero, cosas de la globalización o del sueño europeísta, van a pagar las consecuencias de nuestros irresponsables actos.

No voy a pecar de gurú, ni de experto, pero lo que parece claro es que España tiene dos problemas, por una parte el desajuste fiscal y por otra el sector financiero. Con respecto al primero decir que nunca hemos sido muy buenos gestionando bien el dinero público, cosa que tiene que cambiar; tenemos que contar cada euro y saber en que se gasta, y, sobretodo, crear una oficina independiente de control del dinero público, es la única manera de que alguien tenga control sobre el gasto y que en España dejemos de hipotecar el futuro para tener unos servicios que cada día que pasa parecen menos básicos y más caprichosos (no estoy hablando de sanidad y educación en general, hablo de la financiación de circuitos de F1, televisiones públicas o trenes de alta velocidad que pocos usan, cosas así).

En cuanto al segundo problema, decir que este es el más grande, el que nadie se atreve a mencionar en España, ni los políticos ni los periodistas ni la gente corriente: es demasiado impopular. El sistema financiero está bastante mal ya que el agujero inmobiliario sigue envuelto en un halo de incertidumbre. Nadie sabe cuanto valen los activos inmobiliarios, sólo se sabe que a los precios actuales nadie los compra, es una simple cuestión de precios. Sin embargo, esto es un problema político, principalmente en las Cajas de Ahorro, las cuales fueron cómplices de las aspiraciones de, casi siempre, políticos regionales que mientras eran alcaldes o cargos de las CCAA o diputaciones, también tenían poder de decisión o coacción en los órganos de las entidades que financiaban las megalómanas obras que pueblan nuestra geografía. Junto a esas construcciones se financiaban barrios enteros que crecían como setas en los extrarradios fruto de ambiciosos planes urbanísticos. Hoy esos barrios están vacíos, los constructores arruinados y los bancos con unos pisos valorados en cientos de miles de euros por los que nadie pagará menos de la mitad.

Y eso último es el verdadero problema de España, el sector financiero que no presta porque no puede, salvo al Estado porque se le obliga debido a las leyes sobre reservas. Para solucionarlo parece haber propuestas; se rumorea una posible intervención de la UE y el FMI para el sector financiero español, sencillamente porque si no lo hacen ellos, el gobierno no va a poder pues resultaría demasiado caro. Por tanto, mientras siga sin determinarse el tamaño del agujero inmobiliario en el sistema bancario español, las dudas sobre España continuarán y el dinero extranjero no llegará. Aquí no discutimos si salvar o no a los bancos, discutimos si salvar o no España, porque, en el fondo, el crédito es la sangre del capitalismo, y en España no hay, y eso se ve desde fuera y preocupa.


08
abr 12

Indicadores sobre los desequilibrios dentro de la UE (Comisión Europea): Desempleo

En continuación con el artículo anterior sobre los indicadores de los deseuilibrios, continuamos con el del desempleo.

En el marco de los indicadores para la supervisión de los desequilibrios macroeconómicos, uno de ellos es el de la media móvil de los tres años anteriores de la tasa de desempleo, el umbral deseado es del 10% como máximo.

Como dice el documento de la comisión de trabajo que va a ser presentado a la Comisión Europea, un indicador del desempleo tiene que ser incluido en cualquier informe sobre los desequilibrios macroeconómicos. Como bien indica la formula para calcular este indicador, se incluyen los datos de la tasa de desempleo de los dos años anteriores más el actual, haciendo su media aritmética. De este modo se analizan situaciones persistentes de una alta cifra de desempleo.

Este indicador por si solo no explica gran cosa, ha de ser contrastado con la información del resto de los indicadores así como con la fase del ciclo económico. Sin embargo si ayuda a entender futuras situaciones peligrosas como debilidad del consumo, descenso de la recaudación fiscal, etc. Cuanto más se alarguen los periodos de alto paro más difícil será un ajuste de la economía.

Para la composición de este índice se usan los datos de Eurostat y de la “Labour Force Surveys” (agencia británica), siendo estos datos anuales.

Análisis del indicador para España.

En lugar de usar la serie incluida en el anexo del informe, que se puede encontrar en la web de la plataforma MIP, hemos utilizado las cifras de la tasa de desempleo de la base estadística AMECO para construir, conforme a la formula establecida en el informe, una serie temporal más larga, en concreto desde 1962 hasta 2013, siendo los datos de 2012 y 2013 predicciones.

Como vemos en el gráfico desde el año 1981 hasta 2005 la tasa de paro no baja del umbral requerido, y con la crisis de 2008 esta cifra vuelve a sobrepasar, de manera importante, dicho umbral. Por su parte el indicador solo entra dentro de los limites considerado correctos en el periodo álgido de la crisis, es decir en 2006, 2007 y 2008.

Por su parte si vemos las cifras de la tasa natural de desempleo, NAWRU en AMECO, vemos como en ningún momento desde el año 1980 ha bajado del 10%. Es decir, a pesar de que en la introducción del informe se dice que se tendrán en cuenta la características propia de cada economía de los estado miembros, en el caso concreto de España parece difícil que cumpla con este indicador. Ya no solo porque en 2012 lo doble, sino porque en los últimos treinta años no ha tenido las características estructurales necesarias para poder llegar a tener una tasa natural de paro por debajo del 10%.

Como conclusión, podríamos decir que, aun a pesar de que se tomen las medidas estructurales necesarias para que descienda esta tasa de paro natural, es difícil que, por la propia naturaleza de las reformas estructurales a largo plazo, se llegue a unos datos por debajo de este umbral en el futuro próximo.


24
mar 12

Indicadores sobre los desequilibrios dentro de la UE (Comisión Europea): Los Costes Laborales Unitarios

Hace escasamente un mes la Comisión Europea (CE) publicó una serie de indicadores elaborados con el fin de mostrar de manera sintetizada y rápida los principales desequilibrios que muestran los países de la Unión Europea (UE).

El primer indicador que me propongo a analizar a continuación es la tasa de variación de los costes laborales unitarios (CLU) para periodos de 3 años. El CLU se calcula a partir del ratio entre coste laboral por asalariado y la productividad del factor trabajo, es decir, mide el coste promedio de la mano de obra por unidad de producto.  Tradicionalmente el uso de este indicador  ha sido utilizado para comparar la competitividad entre países, ya que unos costes laborales por unidad producida muy altos indican que las empresas están en desventaja con respecto a la estructura de costes de empresas de otros países. Es un indicador ampliamente utilizado que en conclusión permite medir de forma directa la relación entre los costes y la productividad. Pero la CE no utiliza directamente el CLU sino que lo calcula como la variación porcentual, por un periodo de 3 años, de la relación entre la remuneración nominal por asalariado y el PIB real por persona empleada. Estos datos son extraídos por la CE a partir de las estadisticas publicadas por Eurostat sobre la remuneración por asalariado nominal, PIB y empleo. Concretamente la formulada empleada es la siguiente:

El utilizar un periodo de 3 años para calcular la tasa de crecimiento, sirve para evitar el comportamiento cíclico del indicador y mantener una mejor relación con la competitividad que si se recurriera a medir las variaciones porcentuales año a año. Para conocer el límite máximo de crecimiento, la Comisión Europea fijó como umbral el valor correspondiente al curtil superior de la distribución estadística sobre la muestra de países de la zona euro, situándose esta cifra en el 9%. Para los países de la UE no pertenecientes a la zona del euro, se fijó un umbral del 12%, que se obtiene simplemente de la adición de 3 puntos porcentuales al umbral de la zona del euro. Esta diferenciación se justifica por el hecho de que la mayoría de los países de la zona del euro han experimentado una importante liberalización del comercio con la integración en una única moneda, (realmente en el período  que  va desde 1995 hasta  la actualidad, ya que es a partir de ese momento cuando se empieza el proceso de integración) lo que hace que los precios del factor trabajo tiendan hacia los niveles de precios de sus socios comerciales.

Alcanzado este punto podríamos preguntarnos cuál es la situación en España. Pues como se puede observar en el gráfico inferior, si partimos del 1999 correspondiente a la integración en la UEM, se observa como durante  varios años, la variación porcentual de los  CLU  respecto a  los 3 años  inmediatamente  anteriores , ha  estado  cerca del 9%  considerado  como  umbral  máximo del indicador  en  la zona Euro .

 

Tradicionalmente en España la variación en los CLU se ha situado muy por encima del  12% asociado a los  países  no pertenecientes a la  UE . El exceso en la variación en los CLU se vio corregido con el inicio de la integración en la UEM fijándose los tipos de cambio entre los países pertenecientes en 1999. Este hecho forzaba a  España a una reducción de  costes laborales  como  única vía para mejorar  su competitividad. Desde ese momento España se ha situado en torno al 9% de umbral exigido aunque se ve ampliamente rebasado en los años finales de auge de la economía. A partir de 2009 se produce una caída en picado de los CLU llegando incluso a tasas de crecimiento negativas. Estos últimos años que aparecen en el gráfico (2011 a 2013) son previsiones realizadas por la comisión ya que no se poseen datos para esos años de CLU, aunque vista la tendencia que están siguiendo el número de asalariados y la productividad, parece que se acercarán bastante a esos valores.


05
mar 12

El Dry Baltic Index y su uso como indicador económico

El Dry Baltic Index es un índice que recoge la media de los precios a los que se embarcan las materias primas. Representa, por tanto, el coste pagado por los compradores a las navieras que transportan esas materias primas. Estos contratos cotizan en el Baltic Exchange, que es más un mercado londinense donde compradores y vendedores negocian contratos y futuros de transporte marítimo de carga seca (se excluyen materias primas como petróleo, gas, etc.). Este mercado fue fundado hace más de 250 años en una taberna de Londres, y es propiedad de los mismos operadores.

El Dry Baltic Index (BDI) es un reflejo de los movimientos mundiales de materias primas como acero, cemento, hierro o carbón. Los precios de los contratos se establecen en el mencionado Baltic Exchange, y para su formación se tienen en cuenta 20 rutas marítimas diferentes. También se consideran los diferentes tamaños de barcos mercantes, sin ánimo de entrar aquí a hacer un análisis detallado del complejo mundo marítimo decir que los tamaños y tonelajes siguen una serie de estándares como el Panamax, que está hecho para adaptarse a la máxima capacidad del canal de Panamá, o las clases Handymax que tiene diferentes categorías de tonelaje máximo para adaptarse a las necesidades de los mercados.

¿Por qué es importante este índice?

Es fácil darse cuenta que en un mundo tan globalizado como el actual, y teniendo en cuenta que las materias primas y los grandes centros manufactureros no están geográficamente cerca, el comercio de las materias primas no energéticas, tan básicas para la industria pesada como el acero o el carbón, es un buen indicador de la situación económica mundial. Aunque más que de la situación actual, de las expectativas sobre la producción industrial, por tanto se trata de uno de los indicadores más útiles para predecir dicha producción industrial, así como la inversión.

Al contrario que los mercados de materias primas, el BDI tiene un sesgo muy poco especulativo. Comprar materias primas secas es muy atractivo para inversores en momentos de incertidumbre ya que pueden almacenarse, al contrario que los productos agrícolas, durante mucho tiempo; en cambio el BDI recoge los precios de los contratos reales que se van a llevar a cabo, es, por tanto, mucho más fácil dar sentido económico a las fluctuaciones de los precios de este mercado que en otros como los de alimentos o los monetarios. Nadie contrata un barco si no tiene nada que llevar en él.

El aumento de la oferta de barcos es caro y largo (cuesta mucho tiempo y dinero construir barcos) y las cuestiones relacionadas con la oferta de materias primas no es especialmente relevante, es decir, es la demanda la que marca la marcha del BDI, y al ser la demanda la propia industria pesada, podemos conocer el estado de la misma por el número de contratos firmados, y como en todo mercado, a más contratos, más coste por lo que aumentará este índice. Asimismo se puede predecir, hasta cierto punto, el comportamiento último de los precios finales de las manufacturas, aunque los costes de transporte no tenga un peso importante en el producto final, si que es cierto que si se transporta mucho es porque hay mucha demanda, por tanto es probable que se produzcan subidas en los precios de los productos finales.

La relevancia de este índice hoy.

Como vemos en el gráfico el BDI ha alcanzado un mínimo a principios de de febrero de este año, es más, no solo fue una caída continuada de un 68% sino que es el valor más bajo desde 1986, aun más bajo que en 2009 cuando parecía que el mundo capitalista se iba a acabar. Desde esos mínimos ha subido un poco, aun así lleva un descenso acumulado de 55,64% en lo que va de año.

Fuente: Bloomberg

Tal y como describe Daniel Lacalle en su post de hace unas semanas, a la debilidad en Europa y la ligera desaceleración china se le unen los problemas de producción en Australia pero, sobretodo, la sobreproducción de barcos en periodos de auge y que ahora no son demandados, en concreto, a pesar de que el comercio de estas materias primas bajó un 3% la oferta de transporte ha aumentado un 12% en el periodo 2008-2012.

Más información en Dry Baltic Exchange


13
ene 12

¿Son los CDS útiles para medir el riesgo soberano?

Antes de nada quisiéramos daros la bienvenida a esta nueva sección de “Deseconomics”, dedicada tanto a las finanzas desde un punto de vista empresarial, como a las relativas a mercados e instrumentos financieros.

Dada la actualidad en cuanto a la medición del riesgo país, que genera una cantidad ingente de noticias a diario en los medios de comunicación, inauguro la sección hablando del principal derivado utilizado para observar las tendencias en los mercados de deuda, en cuanto a riesgo se refiere. El instrumento al que me refiero es el CDS (Credit Default Swap), o lo que es lo mismo, permuta de incumplimiento crediticio. Para conocer mejor los entresijos que relacionan el riesgo país con los CDS, comenzaré dando su concepto y cuál es su funcionamiento dentro de los mercados.

Como cualquier otro derivado son normalmente comercializados en mercados OTC. Como su propio nombre indica son un mecanismo de cobertura ante impagos sobre distintos instrumentos de crédito como bonos o prestamos. Para ello el inversor compra en el mercado dichos contratos pagando al vendedor de manera periódica una determinada cantidad (spread) a cambio de que cubra una parte o el total de de la deuda adquirida en caso de impago de la entidad de referencia, en función del valor de mercado que tenga el activo al realizarse el incumplimiento o de las condiciones de pago escogidas entre las partes (ya que al ser derivados comercializados en mercados OTC, no existe una estandarización de los mismos).

La evolución en el precio de dichos contratos es utilizada normalmente para observar el riesgo país, ya que su encarecimiento (incremento del spread) implica que los vendedores de CDS observan una situación de creciente pesimismo, en cuanto a las posibilidades de impago se refiere, por parte de la entidad de referencia. Aunque parezca evidente la relación directa entre riesgo y precio, a la hora de entender este mercado se obvian al menos dos hechos:

El primero es que para que el precio del CDS deba ser una referencia como medidor del riesgo, debe haber un volumen de contratación de permutas significativo, ya que bajos volúmenes de contratación indican que no existe un riesgo tan elevado como para tener que acudir a los CDS ante el incumplimiento de la obligación. En la mayor parte de los casos, en cuanto a países europeos se refiere, dicho volumen no representa más allá de un 2% o 5% de la deuda a la que están referidos, por lo que se puede considerar que no se espera que dichos países posean una posibilidad de incumplimiento de la obligación al vencimiento muy elevada.

El segundo aspecto y que está siendo objeto de estudio por parte de diferentes economistas y organizaciones internacionales, es el referente a los CDS “naked” o desnudos, y sus consecuencias en los mercados de deuda. Esta forma de negociación consiste en la contratación de un CDS sin poseer el activo subyacente al que está referido. El fundamento en la utilización de este tipo de derivados no es otro que el especulativo, debido a  que permite a los participantes en el mercado realizar apuestas sobre la solvencia de la entidad de referencia.  De este modo, los vendedores de CDS desnudos se beneficiarán sí apuestan de manera continua ante un default de la entidad de referencia en el mercado , ya que el precio del contrato subirá, y podrá ser vendido por un valor mucho más alto que el que realmente debería considerarse atendiendo a la probabilidad de impago real. Pero este tipo de actuaciones tienen terribles consecuencias sobre los emisores de deuda, y es que la percepción de este riesgo en los mercados de deuda redundará en una bajada de los precios de los bonos incrementándose los intereses que, en este caso, los países deben pagar por la deuda, y que retroalimenta la probabilidad de default de los mismos, como se detalla de manera completa en el informe realizado por profesores de la Universidad Complutense y la Universidad Rey Juan Carlos, en la “XIII Reunión de economía mundial”. Este hecho es lo que ha llevado a prohibir esta forma de contratación de CDS por parte de la UE (prohibición que entrará en vigor en noviembre de 2012), y que todavía será permitida en EEUU, ya que produce que se tenga una percepción desacertada sobre la solvencia de los países emisores de la deuda.

Teniendo en cuenta todo lo anterior y desde mi punto de vista, en la mayoría de los casos estas dos circunstancias dan al traste con cualquier interpretación del riesgo país que se haga por parte de analistas o periodistas especializados, utilizando como mecanismo para ello los CDS.

Como punto final al post quisiera realizaros una aclaración. Vista toda la problemática anterior, os preguntareis si realmente el principal problema es que no puedan utilizarse como indicador de riesgo, o más bien que debido a una especulación desaforada y la falta de garantías de pago de compradores y vendedores de CDS, sobretodo empresas de seguros (que eran los principales operadores) y bancos, el sistema financiero internacional ha sufrido grandes turbulencias en los últimos años, originando la quiebra de alguna de estas (caso de AIG).  Obviamente tenéis razón y aunque no entra dentro de lo que en principio es la temática del artículo, os diré que ha sido objeto de debate en las últimas negociaciones del G-20, dando como resultado una reforma del sistema financiero, que si bien no es uniforme en todas las regiones del mundo (y por lo tanto sus efectos seguramente se diluyan en el mercado), podría ser un antecedente para que el mercado de derivados se organice de manera coherente. El tiempo dirá si los dirigentes siguen ciegos o son capaces de seguir los consejos de sus propios analistas.


02
ene 12

Las primeras medidas del PP

Feliz 2012. Aquí empieza un año que, si bien para los editores de este blog se presenta con numerosos retos y desafíos, será un año duro para España y Europa. Si llevamos varios años en crisis, este no será diferente, pero si algo cambiará es que la situación poco a poco empezará a parecernos menos de crisis y más de normalidad, es posible que la economía española no de más de si en este contexto mundial, o quizás, como dicen algunos, sencillamente esté mal llevada.

Esto último es lo que ha debido pensar el nuevo equipo de gobierno que ha presentado las primeras medidas que tanto se esperaban. No son tan duras, no serán las únicas, pero está bien que las vallan soltando poco a poco, de esta manera no nos empachamos de malas noticias y, en consecuencia, de pesimismo.  Dejemos que los ilusos gasten en rebajas.

No voy a enumerar las diferentes medidas pues ya son de sobra conocidas, y otros sitios con más capacidad de reacción han hecho buenos resúmenes, aquí uno de los mejores y más claros que he encontrado.  “Temporales” nos repetían los cuatro jinetes del gobierno que inusualmente salieron a la rueda de prensa. Ministros que, nos cuentan, encabezan la lucha contra la crisis. Eufemismo, el de temporal, que no tiene mucho sentido en una democracia con elecciones cada cuatro años siempre precedidas de las medidas electoralistas desde el poder; eso sin contar con las llamadas “crisis” de gobierno cada dos o tres años, y que dan salida a los ministros menos fieles. Decir que son medidas temporales sin explicitar en el texto legislativo dicha temporalidad no es más que señalar que esas políticas se va a modificar cuando la popularidad del líder baje de un determinado y secreto nivel.

Antes de empezar con lo malo decir que si estoy de acuerdo con lo que, en un tono más académico de lo que estábamos acostumbrados, el Ministro de Economía decía sobre la subida de IRPF. Se trata de un impuesto menos regresivo que el IVA, por tanto en cuando a justicia social, es mejor opción, además, aunque seamos más conscientes del total que pagamos, ya que viene en la nómina, puede que lo tengamos menos en cuenta a la hora de comprar pues no aparece en las etiquetas de los precios.

En cuanto al resto es difícil decir algo bueno. Se recortan millones en educación e I+D, que sumados a los del anterior gobierno, sigo sin entender cómo diablos vamos a conseguir esos aumentos de la productividad y competitividad de los que todos hablan. Se toman medidas tan incoherentes como la recuperación por compra de vivienda (con el único objetivo lógico de trasladar el stock de los bancos a los ahorradores) pero a la vez se aumenta el IBI. Se toman medidas que sólo sirven para maquillar las estadísticas de productividad como la de ampliar la jornada laboral congelando sueldos a los funcionarios; ahora si dividimos salario entre horas  la productividad será más alta, pero sin medidas más prácticas, nadie garantiza que esas 2.5 horas más semanales se trabaje de verdad. Pero hay más, aunque no creo necesario comentarlas pues, en base, son maquillaje institucional o populista.

Si me gustaría hablar de lo que no se ha hecho, que son más cosas de las que si se han hecho, y menos de las que se dicen que se van a hacer. Tampoco es que en la primera semana pudiéramos esperar muchas cosas, pero unos atisbos de lo que nos viene no hubieran estado mal. Lo único que se ha dicho del crecimiento es que pretenden llegar al equilibrio para poder financiarlo, cosa que yo no entiendo pues, con el equilibrio presupuestario que tanto nos va a costar conseguir y que estará férreamente vigilado por Merkozy, no entiendo cómo va a quedar dinero para potenciar nada. Pero, iluso de mi, supongo que habrán hecho sus cuentas y de algún sitio saldrá el crecimiento necesario, porque de estas medidas no, eso seguro. Tampoco se dice nada de la creación de empleo, que sin crecimiento yo veo difícil mejorar las cifras e desempleo, más allá de conseguir maquillar las cuentas sacando empleo sumergido. Además, estamos sin noticias de la tan necesaria como esperada reforma laboral que, en palabras de la Ministra de Trabajo va por buen camino, pero de la que no nos avanzan nada ni ellos, ni sindicatos ni patronal.

Y por último, si que me gustaría señalar uno de los puntos que si bien no han dejado tan claro como queremos, si ha dado pistas de por donde va a ir el futuro. Han eliminado el canon digital, pero pocas horas después aprobaron el tan dañino como impopular reglamento de la “ley Sinde”, y a mayores han aprobado una subvención a las sociedades de autores para compensar, y estoy por apostar que en la misma cuantía, los ingresos que dejen de recibir con dicho canon. Es decir, en esencia todo sigue igual pero con otro nombre: maquillaje, maquillaje y más maquillaje.

Se que llevan poco, se que quizás toda España y parte de Europa espere demasiado de este gobierno, pero unas cuantas pistas nos ayudarían a tomar mejor nuestras decisiones porque, como bien es sabido, con información incompleta no solo algunos dormimos mal, sino que las personas no tomamos buenas decisiones de conducta. Aunque bien pensado no es mala estrategia, mejor malo conocido que desastre por conocer.